¿Vives para Emprender o Emprendes para vivir?

¿Vives para Emprender o Emprendes para vivir?

¿Vives para Emprender o Emprendes para vivir?

 

Todavía recuerdo el día que entregué mi renuncia laboral a la empresa de alimentos en la que trabajaba. Era el empleo soñado, buen salario, buenos beneficios, una cultura organizacional envidiable. Trabajé siete felices años. En conversaciones con mi jefe siempre le manifesté que yo tenía la necesidad de trabajar ayudando a otros en sus procesos de cambio y él me motivaba con frases como éstas: “eres la gerente de Recursos Humanos y aquí puedes hacer ese trabajo muy bien”. Para ese entonces, en la ciudad donde vivía, había muy pocos profesionales expertos en acompañamiento a las familias y esto, finalmente, fue lo que me motivó a renunciar y convertirme en una Consultora de Familia y Terapeuta en Gestalt, gracias al conocimiento adquirido, previamente, durante 5 años de estudios.

Toda mi familia, así como algunos amigos, pensaba que estaba loca por haber decidido abandonar un “trabajo seguro” para dedicarme a ayudar a familias. Hoy les puedo decir que nunca me arrepentiré de esa decisión, porque a los dos años de haber iniciado mi carrera como consultora familiar, ya ganaba diez veces más que el salario mensual y “seguro” que me ganaba en la empresa en la que había trabajado arduamente por siete años. Sin embargo, el dinero que había logrado obtener con mi nuevo emprendimiento no era lo que me impulsaba. Mi meta real era tener el espacio y el tiempo para quedarme en mi casa con mis hijas y, al mismo tiempo, tener una empresa que tuviese mis propios lineamientos. Ese era el tiempo y el espacio innegociable que me permitía salir de vacaciones o salir en las tardes a meditar con mi grupo de amigas. Tenía claro que si me enfocaba en mí misma y en mi propósito de vida, que incluía a mi empresa personal de emprendimiento y, trabajando todos los días, no habría límites que detuvieran la fuerza del amor. Mi alma tenía claro que no habría techo para mi crecimiento personal y económico.

El salto vino después de un año como Consultora y Terapeuta. Construí un equipo de trabajo maravilloso con el que, hasta el presente, hemos ayudado a cambiar las vidas de muchas otras familias, mostrándoles el camino a seguir.

De forma maravillosa pude seguir alimentando mi pasión, logrando un Máster en Teología y  Consejería Familiar, el cual me llevó más allá de mi país de origen. En esa expansión internacional nació mi pasión por el coaching con el que, hasta la fecha, no he parado de enseñar y de servir con el corazón. Quizás me preguntes: ¿Cuánto dinero has acumulado? Y respondo: Lo suficiente para vivir feliz, a mi manera, con alegría y amor.

Yo siempre me he preguntado: ¿Sientes pasión por tu negocio?

Cada vez que culmino una edición online o presencial de Coaching para Familias y Parejas, visualizo un batallón de ángeles listos y preparados para trabajar al servicio del amor, y digo: ¡yes!

No se trata de competir con otros expertos del coaching o de la terapia familiar, ni de demostrar que soy la mejor Master Family Coach Trainer, o que éste programa es el mejor. Se trata de contribuir desde la experiencia en formar y preparar personas que ayuden a crear espacios de calidad y bienestar  para las familias en todo el mundo.

Como suele decir uno de mis maestros:

“Yo no vendo mi tiempo. Yo entrego mi presencia en cada sesión y en cada proceso, para formar profesionales de calidad. Soy, como se dice en la International Association of Coaching IAC, un “Personal Advocate” (personal dedicado)”.

Siempre comento sobre este proyecto a otros profesionales y les motivo a divertirse en los suyos y que se emocionen con lo que ofrecen. Cuenten a otros, con emoción, lo que ustedes hacen y venderán lo que hacen desde el amor. Con esta actitud, ¿quién le dice que “no” a tus servicios?

Yo enseño a vivir con alegría y amor para emprender cada día.

Y tú, ¿Emprendes para Vivir o Vives para Emprender?

Comments (1)

  • Sugenis

    Hermoso, Gracias Nahil

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