A ustedes los Hombres…

A ustedes los Hombres…

He pasado muchos años escribiendo y apoyando a muchas mujeres en mis talleres y programas de crecimiento personal pero, este mes y, por múltiples razones, le dedicaré estas líneas a los hombres de esta tierra.

Durante esta semana me detuve a pensar por dónde comenzar a escribir, y me decidí que era importante empezar por recordar a todos los hombres que han compartido parte de su vida conmigo. La avalancha de recuerdos no se hizo esperar: Wow ¡nunca pensé que fuesen tantos!, y que cada uno haya dejado una huella tan importante en mi vida, no tiene precio; cerré los ojos y solo expresé las “gracias”.

Mi padre, mis hermanos, mis primos, mis amigos, mis jefes, compañeros de trabajo, mis aliados con los que compartí y comparto y, en especial Leonardo, mi esposo, son hombres maravillosos: son como son, y punto.

En la medida que los recordaba pude notar que entre ellos había algo que los diferenciaba: el éxito, en algunos, el conformismo y la depresión en otros. A los hombres realizados, que amaban a plenitud la vida y que disfrutaban el éxito, les caracterizaba el tener una misión de vida muy clara, la cual era innegociable, pues, para ellos, ésta estaba por encima de todas sus relaciones.

Años atrás hubiese pensado que esta actitud era parte del machismo, o hasta egoísmo; sin embargo hoy comprendo que todo hombre necesita reconocer que su propósito de vida no puede quedar reducido a ninguna relación concreta, porque si le da más importancia a su relación, él se debilita como hombre, dejando de hacer el servicio al mundo y, lo más interesante e importante es que le evitaría, a la mujer que ama, estar con un hombre auténtico, que puede ofrecerle una presencia plena e indivisa.

Adentrándome más en el tema, empecé a visualizar a hombres que he conocido que han tenido que luchar para ser hombres plenos, defendiendo su propósito de vida ante sus madres y parejas dependientes… dependientes por miedo a perderlos.

Un hombre de verdad necesita tener claro cuál es su propósito de vida y emprenderlo como su prioridad, para poder caminar hacia la plenitud de su vida. Los hombres de verdad no “ceden” ante su mujer, posponiendo su misión para pasar tiempo con ella para demostrarle que la ama. Un hombre así no es auténtico y, si piensa lo contrario veremos a la larga el dolor que acompañará a ambos.

Mi padre ha sido un maestro para mí en eso de conocer la naturaleza de los hombres. Él vivió su carrera de médico a plenitud y aún es un hombre exitoso. Lo interesante de su vida como hombre exitoso es que jamás dejó de decirle a su esposa, quién fue mi madre, que la amaba. No fueron una pareja perfecta, pero sí una pareja auténtica. Recuerdo de niña verlo regresar de cumplir su misión a diario y dedicarle su presencia y atención absoluta a mi madre, para después volver a su misión de médico. Y es que una mujer completa se sentirá más satisfecha con 30 minutos de atención plena de su hombre, que con 8 horas de su presencia física, pero ausente por no prestarle nunca atención. A la larga surgirá la insatisfacción y la separación.

Si eres hombre de verdad, cultiva tu propósito de vida, persevera en ello y no permitas que nada ni nadie te robe lo que te hace feliz.

¡Si eres feliz, podrás disfrutar de esa felicidad con la mujer que amas, toda la vida!

Siéntete libre de responder mi articulo con las reflexiones que generes o cualquier duda que tengas.

-Nahil Núñez